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Reconstrucción |
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Arquitectura
La
Huaca de la Luna es una pirámide trunca que fue
construida en un paisaje enmarcado por el Cerro Blanco
y el río Moche. Está formada por millones
de adobes. Su aspecto y altura final, que alcanza de 210
a 290 metros (según el sector que uno mida) es resultado
de un largo proceso de remodelaciones y ampliaciones, realizadas
a través de la superposición de por lo
menos seis edificios.
Es
decir, los ambientes de los edificios más
antiguos fueron rellenados sucesivamente por
los mismos mochicas, usando bloques de adobes
tramados para construir sobre ellos otros edificios
de mayor altura y amplitud. Los trabajos de
reconstrucción fueron aprovechados para
construir en el interior de los rellenos, algunas
cámaras funerarias destinadas a los
representantes de la élite.
Los
rellenos de los edificios fueron hechos utilizando avanzadas
técnicas de construcción, que permiten la
elasticidad de las estructuras, para que puedan balancearse,
sin destruirse durante los movimientos sísmicos.
Según
los cálculos de los investigadores, los muros de
la Huaca de la Luna conservan unos 10,000 M2. de superficies
polícromas, de los cuales actualmente sólo
se muestran unos 1 500 m2 a los turistas.
Varios
siglos después de la caída del reino Mochica,
los miembros de la élite Chimú (pueblo descendiente
de los Moche, que se desarrolló en la costa norte
del Perú entre los siglos IX y XV después
de Cristo) ocuparon algunos sectores de la Huaca de la
Luna, y construyeron cámaras funerarias allí. |
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