Ritual de sacrificio humano. 

Rituales

Ai Apaec
En su época de auge, entre los años 450 y 650 después de cristo, la Huaca de la Luna (Perú) estaba formada por dos plataformas intercomunicadas mediante tres plazas, y se ingresaba a ella por el lado norte de la plaza principal, donde se han encontrado vestigios humanos con huellas de haber sido sacrificados.

Según los investigadores, tales sacrificios no se realizaban por el simple hecho de derramar sangre, sino para agradar a los dioses que dominaban las fuerzas de la naturaleza y ordenaban la vida.

Zona de sacrificios en la Huaca de la Luna.La Huaca de la Luna, ubicada en un paisaje dominado por el Cerro Blanco, tuvo una fachada de apariencia majestuosa, que conducía a pasadizos cada vez más estrechos, donde en un determinado punto del recorrido los visitantes tuvieron que formar “fila india” para continuar avanzando.

Huaco mochica muestra a dos guerreros en plena batalla ritual, que terminaría con el sacrificio del vencido.La creciente estrechez de los caminos que conducen hacia la plataforma donde se realizaban las ceremonias rituales, evidencia que los sacrificios se iniciaban con ceremonias realizadas en una plaza pública; pero continuaban y concluían en recintos privados, donde sólo estaban el sacerdote oficiante y algunos miembros de la élite mochica.

Es oportuno insistir que en la cosmovisión mochica, los sacrificios humanos no respondían a un simple afán de violencia, sino a creencias religiosas que estaban muy arraigadas en un pueblo que dependía de las fuerzas del sol, las montañas, el mar, los vientos, los ríos, las lluvias y la tierra, para continuar viviendo.

Reconstrucción hipotética de una batalla ritual. La primera plaza era suficientemente amplia para acoger miles de personas. Desde allí los visitantes podían apreciar las imágenes que hasta ahora adornan las paredes internas del recinto, y el inicio de las ceremonias rituales.

Había una segunda plaza de dimensiones menores a la primera, que podía acoger a un número menor de personas.

Los vencidos eran apresados y sacrificados para calmar la furia de los dioses.La tercera plaza presenta tres sectores correspondientes a distintas épocas de uso del monumento arqueológico. Allí se encontraron restos de personas que fueron sacrificadas durante las ceremonias rituales.

Por los signos de calcinación que muestran algunos restos humanos sacrificados en la Huaca de la Luna, los antropólogos físicos deducen que después de los sacrificios, los cuerpos eran dejados a la intemperie durante largos periodos de tiempo.

Reconstrucción hipotética de los sacrificios humanos realizados en la Huaca de la Luna. Recientes estudios de ADN mitocondrial, que fueron realizados comparando los restos humanos recuperados de las tumbas correspondientes a personajes de élite, artesanos y sacrificados; demuestran que las personas que fueron entregadas como ofrendas a los dioses, no fueron traídos de otros pueblos, sino que eran guerreros profesionales, pertenecientes a la misma etnia mochica.

El ADN mitocondrial se obtiene a partir de la dentadura. Las investigaciones realizadas a partir de él ofrecen ciertas limitaciones, ya que no permiten conocer la secuencia genética completa del individuo estudiado, sino sólo la ascendencia materna. Generalmente se le usa cuando no hay restos de tejidos con ADN vivo, que permitan hacer estudios de ADN más completos, que arrojen información sobre la secuencia genética materna y paterna.


Restos de prisioneros mochicas sacrificados.


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